The Wattpad Avengers - Blog de Reseñas y Ayuda a Escritores: La Vida Normal de un Wattvenger: Capítulo 2

La Vida Normal de un Wattvenger: Capítulo 2

El pervertido llegó con un Az bajo la manga...Pero no sospechó que acababa de entrar en el Bar con una chica que era la definición viviente de la palabra ‘Depravada/Pervertida”.  Erea si lo sabía, en el camino Loly le contó su plan…Y Digamos que al pobre Igor no lo dejaba muy bien parado. Sin embargo Yami y Erea estuvieron de acuerdo en llevarlo a cabo, solo porque no pudieron resistirse a la tentación. En el fondo ambas eran tan Diablas como la misma Loly.
— Esperen aquí—Loly señaló una de las mesas. Igor y Erea se sentaron—Iré a hablar con la Bartender.
— Yo cuidaré a tu amiga, puedes ir en paz—Igor le guiñó un ojo a la rubia y luego miro con deseo a Erea, la cual arrastró su silla hacia un lado tratando de alejarse. Loly sacudió la cabeza; Su amiga la miraba suplicándole que no la dejara sola con semejante atrevido—
— Erea, dudo que Igor vaya a desvirgarte en medio de un Bar. Tranquilízate—Sin embargo su amiga siguió con la misma mirada de cachorrito de antes. Loly sabía por qué Erea se limitaba a comunicarse solo con miradas; temía decir algo que pudiera ofender al muchacho, quién no se perdía ninguno de sus gestos—
Loly suspiró exasperada. Llegó hasta la mesa más cercana, dónde se encontraban sentadas un par de chicas de su mismo instituto. Las saludó alegremente para llamar su atención. Erea la siguió con la mirada, desconfiando de las intenciones de su amiga.
— Oigan, chicas, ¿Me podrían hacer un favor? –Loly se inclinó y señaló hacia dónde estaban sentados Erea e Igor, quienes aguzaban el oído para no perderse sus palabras—Debo ir a hablar con la Bartender un momento, pero mi amiga tiene miedo de que ese chico le meta su miembro entre las piernas mientras no estoy. ¿Podrían vigilar que eso no pase? –Erea buscó un cuchillo con la mirada, queriendo matarla—
— Yo…Esto…Nosotras…—Ninguna sabía cómo responder ante semejante petición. Igor se estaba ahogando de la risa, lo cual solo aumentaba el bochorno que enrojecía las mejillas de Erea—
— Solo serán unos minutos. Les invitaré unas coca colas… ¿Qué dicen? –Ambas se miraron entre sí. Al final solo se encogieron de hombros, asintiendo con la cabeza. De cualquier forma no tenían nada importante que hacer— ¡Gracias…—Loly trató de recordar sus nombres, pero eran limitadas las veces en que las había visto en el insti—
— Betzabeth –Le ayudó la chica—Yo soy Betzabeth, y ella es mi novia—Señaló a la joven que estaba sentada a su izquierda—Cecilia—Loly se grabó los nombres para no quedar mal la próxima vez que las viera—
— ¡Muchísimas gracias!—Giró sobre sus pies para volver a mirar a Erea; Sus ojos echaban fuego y estaba sonrojada hasta la nariz— ¡TRANQUILIZATE, ELLAS SALVAGUARDARAN TU HÍMEN! –Todas las personas en el Bar la miraron impactados, incluyendo a Igor. Erea, literalmente, se agachó hasta quedar escondida debajo de la mesa. Loly rodó los ojos ¿Es que ese bar estaba lleno de mojigatos?— ¡Dios, ni que hubiera dicho Vagina, pene, puta o Gonorrea! –Varias viejitas casi se desmayan. Quizá sería mejor que hiciera silencio antes de terminar cometiendo abuelicidio—
Cuando llegó a la barra se encontró con la Bartender, Lucila, a quien conocía por ser la mejor amiga de su irreparable hermano mayor. La chica al ver a Loly chasqueó la lengua, sabiendo que no venía a pedir nada bueno, pero aún así se le acercó y le preguntó que quería.
— Una coca cola con Rohypnol y todo el alcohol que puedas meterle –Lucila miró al techo exasperada. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Loly—Es para una buena causa.
— ¿Y se puede saber cuál es la causa para  la que quieres usar Rohypnol, también conocido como la droga de la violación? –Susurró Lucila inclinándose hacia ella, vigilando que nadie la escuchara—Mezclada con altas dosis de alcohol tiene muchos efectos secundarios, Loly. Convulsiones, inconsciencia, coma, dependencia, la muerte…
Loly la remedó de mala gana, quitándole importancia al asunto. Ella sabía lo que hacía, Lucila no debía preocuparse de nada. Aparte, si Igor llegaba a morir, solo tendrían que quemar el cadáver y ya…No es como si fuera la primera vez…Ya lo había hecho antes en videojuegos.
De cualquier forma también sabía que a Lucila poco le interesaban sus planes, no querría meterse en ninguna de sus ideas y la atendería con tal de conseguir que saliera rápido del bar.
— Bah, detalles. Confía en mí, Lucy—La Bartender negó con la cabeza—Ah, y colócalo a la cuenta de mi hermano, que ando miserablemente pobre.
— Si pasa alguna cosa, dices que fue mi jefe quién te lo dio ¿Entendido?  O yo misma usaré Rohypnol en ti y te llevaré a un prostíbulo–Loly asintió energéticamente con la cabeza. Minutos después regresó Lucila con un gran vaso tan lleno que algunas gotas resbalaban por fuera— ¿Alguna otra cosa?
Recordó a las chicas que custodiaban las bragas de su amiga.
— Otras dos coca colas normales – Lucila asintió alegre de que esta vez no fuera nada ilegal—También a la cuenta de…
— Del pobre de Diego, entendido—Dejó los dos vasos en frente de Loly y se alejó rumbo a su libreta para anotar la cuenta—
— ¡Te amodoro Lucy! –Gritó. Pudo ver como la Bartender le sacaba el dedo medio, Loly se lo tomó como un ‘Te amo más pero lo oculto bajo mi fingido odio para mantener mi reputación’ de su parte—
Luego de pagarles con los refrescos a Betzabeth y su novia, de asegurarse de que las bragas de Erea siguieran en su lugar, de sentarse en la mesa junto a Igor para evitar estar cerca de su amiga (Quién parecía dispuesta a arrancarle el cabello) y de pasarle la bebida a su víctima, Loly se dispuso a esperar que surtiera efecto. Observaba cada trago de Igor con suma impaciencia, ocultándola tras una amigable sonrisa. A algunas personas la culpabilidad les hace sentirse unos monstruos, pero Loly se sentía tan poderosa como el diablo mientras Igor caía en sus redes…Él y Erea.
— ¿De verdad no sabes que la palabra con ‘p’ y la palabra con ‘v’ no se gritan en un sitio público? –La reprendió Erea—
— ¿Te refieres a pene y vagina? –Inquirió Loly sintiéndose indignada. Erea abrió mucho los ojos muriéndose de la vergüenza-- ¿Por qué no si los chicos se la pasan gritando la palabra ‘Tetas’ a los cuatro vientos?
— La shiica tiene rasshon—El muchacho se bebió el vaso completo; Estaba tan borracho que arrastraba las palabras al hablar. Se balanceó de un lado a otro en la silla, como si en cualquier momento fuera a terminar de cara contra el suelo— ¿Quierren hablarr de Tetash?—Giró la cabeza hacia Loly y pegó un brinco, justo como si acabara de notar que tenía una chica sentada a su lado— Eyssh, tú, mamashitah, ¿Cómo te llamash?
— Loly –Repitió por tercera vez sin siquiera mirarlo. Igor podía ser bastante mono con su piel blanca como la leche y su mirada tímida, pero ¡Dios! Cuando estaba borracho y drogado resultaba más pesado que el Everest—Borracho con amnesia, me llamo Loly. Y como me vuelvas a llamar mamacita te cortaré el pene y lo venderé por mercadolibre—El muchacho solo esbozó su mejor sonrisa de pervertido y le guiñó un ojo. ¿Pero qué coño le pasaba? Loly arrastró su silla hacia un lado, alejándose de él—
Yami levantó una de sus manos para saludarlas desde la entrada del bar. Traía agarrado del brazo a Franquito, su mejor amigo gay, quién era la pieza faltante del plan. Loly al verlo no pudo evitar llevarse ambas manos al cabello para tratar de acomodárselo, era la reacción que causaba entre las féminas ese jodidamente sexy espécimen masculino.  Erea siguió la dirección de la mirada de Loly, le mandó un beso en el aire a Franquito (Que él fingió agarrar) y luego las dos se levantaron emocionadas. Solo imaginar lo que sucedería les erizaba los vellos.
Ambas, sin perder tiempo, se colocaron una a cada lado de Igor y lo sujetaron sensualmente de los brazos, ayudándolo a levantarse. Él las miró con la misma mirada de ‘No comprender una mierda’ que tenía desde que empezó a beberse ese vaso.
— ¿Qué te parece si buscamos un lugar más privado…Los tres? –Inquirió Erea, mirándolo directo a los ojos y recibiendo de lleno en la cara todo el aliento a alcohol que el muchacho exhalaba—
Casi se rompió el cuello asintiendo. Hombres.
Loly observó con el rabillo del ojo como Yami se destornillaba de la risa. Para cuando los tres salieron ella y Franquito ya habían desaparecido. Perfecto.
Las dos amigas, debido al estado de Igor, prácticamente tuvieron que arrastrarlo hasta la puerta de la habitación en el motel (Ubicado a una cuadra del bar). Las piernas del chico parecían de gelatina y se arrastraban por el camino. Loly soltó al gorila pesado, dejando a la pobre de Erea cargándolo sola. Por la cara que ponía se notaba que no le gustaba mucho tenerlo tan pegado.
El muchacho giró la cabeza hacia Erea, quedando con sus labios a centímetros de su oreja y aprovechando para lamerla como si fuera un perrito. Ella espantada lo empujó lejos, y si no fuera por el hecho de que su amiga reaccionó rápido y lo sostuvo, el pobre se habría estrellado el cráneo contra el suelo.
— ¡ANIMAL! ¡LAS OREJAS NO SON CHUPETAS! ¡LOLY, ME LAMIÓ! ¡TENGO SALIVA EN MI TIMPANO! –Chilló mientras daba saltos tratando de sacarse la humedad del oído. Loly solo se carcajeaba como la rata que era; A ella se le humedecían los ojos, pero no de la indignación, sino de la risa— ¡Ve a reírte de tu abuela! ¿Y si tenía herpes en la lengua? ¿Sarna? ¿Tú que sabes?
— Shabesh a Uva…Tan apeteshible como una delishiosha paleta de uva. Rawr –Igor abrió y cerró su mano como si se tratara de las garras de un león. La cara de horror de Erea no tenía precio—
— Lo máximo que te transmitió fue su ADN, tranquilízate. Aparte no es su culpa; Es culpa del Rohypnol—Loly introdujo la llave en la puerta y la empujó para abrirla. No había ni una luz encendida y no se veía casi nada. Perfecto; Así se quedarían— ¿Listos para el sexo salvaje? –Los otros dos entraron y cerraron la puerta, dejando la habitación en penumbra—
— Lash llevaré al shielo a lash dosh. ¡VENGAN CON PAPEH! –Erea corrió hasta el rincón de la habitación más alejado de Igor. Al menos fue rápida—Shu mashou eshta aquí.
Loly trató de controlarse para no cachetearlo. Al fin y al cabo era su culpa que estuviera en ese estado de ebria idiotez.
— Vamos a jugar al escondite a ciegas ¿Vale? Cuenta hasta diez para darnos chance a Erea y a mí de escondernos, luego nos buscarás… ¡Sin encender la luz o te despides de la noche de tu vida!—Erea rió entre dientes—
— Pero me esshperan shin ropa…Uno…—La chica corrió hasta llegar al lado de Erea—
Las dos se agacharon, pegándose al rincón tanto como podían para evitar que Igor las tocara. Ninguna de ellas planeaba dejar de ser virgen esa noche. Alguien, sigilosamente, abrió la puerta del baño. Una silueta de espalda ancha salió de allí.
— Shieshisheis…Osho…Noventa… ¡Diez! –Erea y Loly se vieron obligadas a taparse la boca para no reírse—
Igor estiró sus brazos y casi al instante chocó contra el pecho de Franco. El alcohol (y la droga) en su organismo no le permitía distinguir entre un cuerpo varonil y uno femenino, así que terminó creyendo que Franquito era alguna de las chicas y se lanzó a por él, tumbándolo sobre la cama a la vez que lo besaba como si no hubiera un mañana.
Del baño salió una segunda figura. Yami llegó en puntillas hasta el rincón dónde estaban sus amigas. Las tres babeaban al observar la escena pasional que se desarrollaba sobre la cama. Erea no tardó nada en sacarse el celular del bolsillo, sin quitar en ningún momento la mirada de la parejita que se comía viva.
— Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida… ¡Oh dios! ¡¿Eso que cayó allí son sus bóxers?! –Susurró Erea boquiabierta. Loly casi no le prestaba atención a la escena, aún faltaba la parte final de su plan—Tengo que acercarme a verlos. ¡Dios! Toma—Le pasó el celular a Loly, quién lo agarró gustosa. Su plan salió a la perfección; Distraer a Erea con una de sus fantasías más grandes le permitiría quitarle el celular sin que siquiera lo notara—Asegúrate de tomar muchas, pero que muchas fotos.
Se alejó a gatas hasta llegar al borde de la cama, dónde tenía la mejor vista de todas. Igor estaba tan drogado que no se daba cuenta de nada, ni siquiera de que su compañero no tenía lo que se supone que deben tener las mujeres entre las piernas.
— Eres una genio, Loly. Ahora bórralas—La apuró Yami acercándose a mirar el celular por sobre su hombro. Borraron todas las fotos de sus bragas, horrorizadas con lo que veían; Erea se había aprovechado incluso en los días en que se les había olvidado afeitarse—Oye, ¿No crees que usar la virginidad traseral de Igor para poder conseguir el celular de Erea es demasiado?
— El fin justifica los medios, aparte no recordará nada mañana por la mañana. Tiene la droga de la violación así que sufrirá amnesia y este momento caerá en el olvido—Yami gesticuló un ‘Oh’ al recordarlo, pero aún así la preocupación no abandonaba sus ojos— ¿Crees que Franquito le saque sangre? –Loly dirigió su mirada hacia la pareja, empezando a preocuparse—
— No lo sé, pero le tenía ganas a Igor desde hace mucho tiempo. Seguro no se controla…Y calza 42 –Loly miró a su amiga sin comprender que tenía que ver la talla de zapatos de Franco en todo eso. El rostro de Yami delataba la incomodidad que sentía al tener que explicarlo— Ya sabes lo que dicen de los hombres con pies grandes.
En cuanto comprendió a lo que se refería no pudo controlar el espanto. Igor le parecía un chico muy mono, no podía dejar que lo mutilaran por atrás...
Pero antes de detenerlos tomaría algunas fotos. Se acercó justo como lo hizo Erea y, asegurándose de enfocarles su blanco y duro trasero, empezó a tomar fotos desde todos los ángulos. Cuando ya tenía unas cincuenta fotos se metió en opciones para enviarlas todas a su correo, pero cuando clickeó en enviar se dio cuenta de que en el espacio de ‘Destinatario’ no estaba su nombre.
Sino en el de la madre de Erea.
— Mierda –Se quedó pálida. ¡¿Ahora qué haría?! ¡Le acababa de enviar fotos de dos chicos teniendo sexo a la madre de su mejor amiga! El teléfono empezó a sonar indicando que la estaban llamando—
Loly entró en pánico y lo dejó caer, teniendo la mala suerte de que al chocar contra el suelo se activó la opción de contestar la llamada. La voz de la madre de Erea inundó el cuarto, dejando a las tres chicas congeladas en su sitio.
Por otro lado a Franco e Igor parecía no importarles el ruido; Seguían metidos en lo suyo, gritando más obscenidades que nunca. Obscenidades que la mamá de Erea podía escuchar.
— ¡SI TU ME AMAS Y YO TE AMO, AMEMONOS POR DONDE MEAMOS! –Gimió Igor. A Loly le entraron deseos de degollarlo con sus uñas. ¿De verdad? ¡¿Venía a gritar eso justo cuando la madre de Erea estaba escuchando?!—Eresh tan shuaveshitah…
— Oh mi dios…Mamá, mamá no es lo que crees…Yo…—Erea se agacho a recoger el celular, pero no podía hilar una sola frase coherente y su madre le peleaba tanto que le volvía imposible pensar en alguna excusa—
Loly y Yami observaban sin saber qué hacer. Su amiga colgó el celular y salió corriendo de allí, dejando la puerta abierta. Ambas no se lo pensaron dos veces; En menos de un segundo ya estaban fuera del motel persiguiéndola.
Se encontraban tan preocupadas que, mientras corrían y se alejaban de ese lugar, ninguna recordó que también se suponía que debían rescatar a Igor.



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