The Wattpad Avengers - Blog de Reseñas y Ayuda a Escritores: Una frase muy curiosa

Una frase muy curiosa


Odio escribir, pero amo haber escrito. Dorothy Parker.
Quienes hayan leído un poco acerca de Dorothy, sabrán que su rasgo más característico era la autenticidad; nunca ocultó ni maquilló su forma de pensar. Por eso no debería sorprendernos que una frase tan dura y tan cierta haya salido de sus labios.  ¿Qué escritor no se ha sentido así en algún momento? No, no en algún momento, sino la mayoría de las veces.

Los que llevan un tiempo en el oficio han notado que ser escritor no es como te lo pintan en las películas; escenas donde una invisible fuerza creativa se apodera del escritor, dándole inspiración para escribir cinco capítulos perfectos en menos de seis horas. El susodicho no ha tenido que corregir ni que reescribir, no se ha detenido ni un momento a pensar cómo podría continuar, no le ha hecho falta puesto que, según Hollywood, las musas hacen todo nuestro trabajo. No obstante, mientras el escritor de la pantalla no siente la necesidad de pensar puesto que las palabras le vienen solas, los escritores en el resto del mundo muchas veces demoran todo un día en conseguir terminar veinte páginas bien hechas. 

Es un trabajo duro, agotador, exigente. No me refiero al aspecto de obtener las ideas, esas vienen a montones, sino al momento en que debes decidir cómo usar las palabras para transmitir lo que te ha llegado a la mente. Eso es todo un reto y muchas veces sentimos que, aunque las ideas sean buenas, nuestra escritura no lo es tanto. Pensamos eso durante todo el tiempo que trabajamos en el capítulo, nos vemos forzados a resistir el impulso de borrarlo todo por considerarlo una porquería, apagamos la computadora y, exhaustos, vamos a dormir o a ver televisión.

Lo curioso es que al día siguiente, cuando relees lo que has escrito, te das cuenta de que es mejor de lo que pensabas y te reprochas el no haber seguido escribiendo cuando te estaba quedando tan bien.

Es allí cuando entendemos la frase de Dorothy, ese es el momento en que comprendemos que la frase no solo es una gran verdad, sino también un consejo escondido: Aunque al sentarte a escribir odies con todas tus fuerzas lo que estás haciendo, aun cuando sientas que no es tu mejor momento y que cada frase es basura, no te detengas, sigue hasta terminarlo, hazlo porque debes saber con total seguridad que, al día siguiente, cuando vuelvas a leerlo, amarás cada palabra.

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