The Wattpad Avengers - Blog de Reseñas y Ayuda a Escritores: ¿Y si rayamos los libros?

¿Y si rayamos los libros?


Lo sé, hace no muchos meses publiqué una entrada donde hablaba sobre el daño que infringíamos en éstos preciados tesoros al marcarlos con tinta o carboncillo y recomendé abstenerse de tal espantosa práctica. Entonces ¿Por qué ahora los invito de grata manera a mandar a la basura todo lo que dije con anterioridad? Debido a que, como todos saben, soy humana y los individuos de nuestra raza se caracterizan por estar modificando constantemente sus creencias, desempolvándolas y lanzando al cesto aquellas que ya no tengan nada que ver con su yo actual.

Una amiga mía es la culpable de haber abierto mis ojos respecto a éste tema pues, cuando me prestó su ejemplar de Harry Potter, dentro de él encontré algo maravilloso que no habría encontrado en los ejemplares de la librería: Pequeñas notas donde inmortalizaba su opinión acerca de distintas escenas, cuestionándolas o disfrutándolas. Reparé en que no estaba leyendo una sola historia, sino dos: La principal que trataba de Harry descubriendo quién es Sirius en realidad y la secundaria era la que me permitía conocer la manera en que mi amiga vivió la historia.

Esas notas, elaboradas en lápiz con la típica letra redondeada de las chicas de mi edad, conseguían que fuera capaz de ver más allá o, mejor dicho, más adentro; en sus pensamientos.

Al devolverlo quedé tan enamorada de esa experiencia que pensé ¿Por qué siempre me había parecido tan abominable la idea de siquiera subrayar una frase que me había encantado? ¿Por qué siempre sentí tanto miedo de usar un lápiz sobre ellos, cuando al fin y al cabo son míos?

Lo razoné, lo analicé y lo recordé…La culpa yacía en mis padres, mis abuelos, mis tíos y mis profesores, pues todos se habían confabulado para hacerme entender que, si rayaba los libros, me metería en problemas.

Según mis profesores, pasar la punta del lápiz sobre ellos ocasionaría que me vieran como una alumna sucia y descuidada. Según mis abuelos, se trataba de una tamaña falta de respeto hacia el libro. Según mis tíos, los libros durarían más si los mantenía como nuevos. Finalmente, según mis queridos padres, quienes cuidaban con tanto ahínco sus pertenencias que el día de hoy conservan cosas como los juegos geométricos que usaron a los diez años, debía seguir su ejemplo o los decepcionaría.

Aparte, como éste es un país donde no se vive sino que se sobrevive, también me recordaron múltiples veces que si los rayaba nadie querría comprármelos. Advertencia especialmente aterradora puesto que, en la cabeza de un venezolano promedio, siempre existe el temor de que los riales para la comida dejen de llegar. Si en un futuro llegáramos a necesitar dinero y yo hubiera rayado mis libros, habría desperdiciado algo que podría habernos ayudado económicamente.

No obstante, hace tiempo dejé de ser la niña que hacía caso sin rechistar porque, para ella, ser obediente era igual a ser buena. Por eso, después de atreverme a poner todos esos argumentos en tela de juicio, he terminado librándome de ellos por las siguientes razones:
  • Si uno es delicado al subrayar frases o al escribir diminutas notas en los bordes, el libro no tendrá porqué verse sucio.
  • No creo que sea una falta de respeto querer dejar parte de mi personalidad en algo que compré, curiosamente, para que fuera mío.
  • Rayados o no, la oxidación de las páginas es algo tan inevitable como la muerte, pero si los protejo de la humedad y los insectos no veo razón para que sufran más que una simple y natural coloración amarilla.
  • Por último, sí existen personas que compran los libros aún si éstos han sido rayados. Personas que, como yo, disfrutan conociendo los pensamientos que otros han dejado en los márgenes.
¿Si alguien te regala un libro, no es algo precioso descubrir que se ha tomado el tiempo de escribir una cariñosa dedicatoria en la primera página? ¿Ese detalle no le da significado, acaso no consigue que sea más que solo un libro? Para mí sucede lo mismo con las palabras en los bordes, los dibujitos y las frases resaltadas. ¿No es mejor algo lleno que algo vacío?

Escribir en los márgenes lo que la historia ocasiona en nosotros es agregar nuestra propia historia al libro, es dejar una parte de nosotros que, la persona que lo lea después, podrá conocer. Pienso que cuando mis hijos hereden mis libros, encontrarán un pedacito de su madre en cada página; prestarán especial atención a las frases subrayadas porque sabrán que fueron importantes para mí y sentirán que estoy dentro de ese libro ya que escucharán mi voz cuando lean las anotaciones…Claro, siempre y cuando consigan entender mi caligrafía, tendré que asegurarme de que lo hagan.

También me gusta pensar en que, si cuando nazcan mis nietos yo no sigo en éste mundo, ellos podrán disfrutar un poco a su abuela a través de los pensamientos que he dejado en mis libros.

Pero la magia no sucede solo en ese caso. Imagina que han pasado cinco años desde la última vez que leíste cierto libro, cuando vuelvas a ojearlo sentirás nostalgia al leer las impresiones de tu joven yo. Tendrás la posibilidad de comparar cuánto ha evolucionado tu personalidad, de reírte con aquellos comentarios que nunca volverías a hacer, podrás analizar si sigues opinando lo mismo o, por el contrario, la madurez adquirida ocasiona que veas todo de manera distinta, quizá incluso desentrañes el verdadero significado de cosas que antes no habías entendido bien y, para no volver a olvidarlo, lo escribas en otro margen vacío.

Ese libro lleno de anotaciones privadas siempre te permitirá reencontrarte contigo mismo. 

He llegado a la conclusión de que mis libros jamás serán realmente míos hasta haber dejado mi huella en ellos, porque deseo que quien lo lea después sepa a quién perteneció primero, quiero que sepa acerca de mí aun si no me ha visto nunca en la vida. Pensar que basta con  atreverte a compartir tus opiniones en los bordes de las páginas para que ese libro se convierta en una prueba de tu existencia, hace que quiera golpearme por haber pasado tantos años prohibiéndomelo a mí misma.

Demoré diecisiete años en comprender que mantener un libro como nuevo es mantenerlo igual al resto de miles o millones de copias esparcidas por el mundo. ¿Para qué mantenerlo igual cuando se le puede hacer especial, cuando lo puedo convertir en una extensión de mi alma?



Para hacerlo importante, primero es necesario volverlo diferente

6 comentarios :

  1. Interesante entrada.
    Nunca he rayado mis libros, pues me han dicho que sería faltarle el respeto.
    Gracias a ti, tal vez tenga el coraje de tomar un lapiz y escribir sobre aquella escena que me ha marcado la vida.

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    1. ¡Te sentirás bien cuando lo hagas! Lo juro :3 Es como liberarse xD

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  2. Mis libros han estado exactamente igual siempre, pero hace un año por ahí, he encontrado en una tienda los marcadores/separadores y de todos colores. Aun me da cosa escribir en la página del libro, pero ahora están llenos de marcadores. Y se me acaban como el agua.

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    1. Oh los marcadores son adictivos xD Si aquí no estuvieran tan caros, los usaría a millón...Pero la verdad es que apenas tengo como 3. Estaba pensando en realizar pronto un tutorial sobre cómo hacer marcadores bonitos, fáciles y baratos =3 Quizá con temática de Harry Potter(?

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  3. Yo los únicos libros que recuerdo haber rayado, fueron justamente los primeros tomos de Harry Potter, en el inicio de los capítulos, pues creía que eran más lindos con un dibujo inicial jajaja (y para arreglar letras y cosas cuando vienen mal impresos xp) y me pareció muy hermosa esta entrada (mucho mucho, yo casi nunca comento cosas , me llegaste al alma *-*)

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    1. ¿De qué eran los dibujitos? *-* Jajaj recuerda animarte a hacer lo mismo en tus otros libros, para que no se sientan olvidados xD

      Gracias por tu comentario Emina =) La verdad a nosotros nos alegra muchísimo que se animen a contarnos sus opiniones y me encanta que lo hicieras.

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