The Wattpad Avengers - Blog de Reseñas y Ayuda a Escritores: Las 10.000 horas

Las 10.000 horas


Estamos introduciéndonos en una étapa de la humanidad donde se entierra la creencia de que el talento vale más que la perseverancia. Me refiero a ese decir con el que te llevaban a creer que si no nacías con el don para la música (por ejemplo), entonces debías dedicarte a otra cosa, porque eso no era lo tuyo y, si insistías, terminarías dándote cuenta de que por más que intentaras ser un gran compositor, nunca llegarías al nivel de Mozart, los Beattles o Queen, pues, para llegar a ese nivel, tienes que nacer con el llamado...No obstante, finalmente la sociedad se ha dado cuenta de que ésto no es Harry Potter; decir que tú vida será determinada por una profecía es tan ridículo como decir que las cosas se crean mediante generación espóntanea. 

El éxito que obtendrás en aquello que te propongas no dependerá de ningún talento innato, sino de las horas que dediques a mejorar en ello. 

Mozart no produjo sus mejores obras hasta que llevaba más de veinte años componiendo. Bill Gates, cuándo decidió abandonar Harvard para apostar por crear su propia empresa de Software, llevaba siete años consecutivos programando practicamente sin parar. El gran Hemingway decía: "Hacen falta un millón de palabras de porquería para aprender a escribir". 

Para demostrar que la genialidad nace de la práctica, en el año 1990 el psicólogo K. Anders Ericsson junto a dos de sus colegas decidieron realizar un estudio dentro de la Academia de Música de Berlín. Dicho estudio consistió en dividir a los violinistas en tres grupos: 

Grupo 1: Las estrellas, los expertos, los que contaban con un desempeño magistral y podían ser considerados musicos de talla. 

Grupo 2: Los que tenían un buen rendimiento y, por lo tanto, podían ser definidos como buenos músicos. 

Grupo 3: Aquellos a los que se les dificultaba la interpretación, es decir; eran mucho menos buenos que los anteriores dos grupos. 

A los estudiantes se les preguntó "¿Cuántos años tenías cuando comenzaste a tocar el violín?", las respuestas de los tres grupos fueron bastante similares: Alrededor de los cinco años de edad y, en ese entonces, practicaban dos o tres horas semanales. Sin embargo, cuando los estudiantes rememoraron sus prácticas alrededor de los ocho años de edad, las diferencias comenzaron a surgir. 

Los estudiantes pertenecientes al grupo 1 afirmaron que a esa edad duplicaron las horas de práctica y, para cuando cumplieron 14 años de edad, ya practicaban unas 14 horas semanales. Luego, a los 20 años, muchos de ellos dedicaban unas 30 horas semanales al violín. 

Todos los estudiantes dentro de ese grupo habían acumulado alrededor de 10.000 horas de práctica, ninguno que practicara menos estaba allí. 

Los miembros del grupo 2 sumaban a lo máximo 8.000 horas y el grupo 3 apenas llegaba a las 4.000. 

Para asegurarse de que no se trataba de alguna extraña coincidencia, repitieron el mismo estudio en una clase de pianistas, obteniendo los mismos resultados: Los pianistas más sobresalientes habían sumado al menos 10.000 horas de prácticas en toda su vida. 

En conclusión: Todo depende de la disciplina, la constancia. Así que, la próxima vez que traten de hacerte creer para ser un gran escritor debiste haber nacido con el Don para eso (como si al momento de tu nacimiento alguna hada madrina te hubiera bendecido, tal cual bella durmiente), recuerda la regla de las 10.000 horas y sigue con tus prácticas. 

Los líderes de la sociedad no quieren que triunfes, quieren que trabajes para ellos; por eso, después de que se realizó éste estudio, salieron un montón de investigadores a tratar de tumbarlo. No les conviene que las personas sepan lo lejos que pueden llegar si se esfuerzan, les interesa que tengan baja auto-estima y pierdan el tiempo frente a entretenimientos vacíos. Tú tiempo es lo más preciado que posees, porqué con él puedes cambiarlo todo. Entonces ¿A qué planeas dedicarlo?

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